sábado, 19 de noviembre de 2011

Nuevo espacio: La fotografía


Foto: Leticia Fabrizio


No para todo el mundo la mañana es agradable. El camino al trabajo, o donde requieran su presencia en horas tempranas puede ser el recorrido más somnoliento que nunca han de experimentar en su vida. Pueblo chico, ¿infierno grande?. Eh, puede ser. Pero también tenemos la dicha de conocernos entre todos, o casi todos. Por eso aunque las fuerzas del sueño entorpezcan la visión siempre nos cruzamos con algún conocido. Las otras mañana camino a la radio me encontré con una ex compañera del secundario.
El saludo y la nostalgia del gran colegio nacional. La vida como estudiante, profesores, porteros, mis compañeros- a muchos no los ví nunca más-
Recuerdo el amor incondicional de Leticia por la fotografía. Me detuve a preguntarle si aún conservaba esa pasión. Sin titubear respondió que sí, tan segura como aquel día que le pedí si me podía copiar de ella en un examen de inglés.
Por eso a partir de ahora en, SEAMOS REALISTAS Y HAGAMOS LO IMPOSIBLE, contamos con este nuevo espacio, donde la fotografía nos transportará adonde más lo necesitemos.
Entren, disfruten.

jueves, 17 de noviembre de 2011

"Nos han clavado un cuchillo en el corazón"


Ni todas las religiones del mundo, ni dios, ni el diablo, ni la adicción, ni el amor pasional, ni el análisis psiquiátrico que revele la ira o la locura del asesino podrán hacer entender como actuó.
18:05 del jueves 17 noviembre , esperando que las noticias sean las buenas. Entradas a los diarios, visitas a las redes sociales, marchas, pedidos desesperados, policías, fiscales, pancartas, vecinos rastrillando la ciudad, todos unidos para que Tomás aparezca con vida
Llamado telefónico a un colega de la ciudad de Lincoln y la peor de las noticias.
“Nos han clavado un cuchillo en el corazón, queremos justicia, no se cual, pero queremos justicia”. “Tomás fue encontrado sin vida a 7 kilómetros de Lincoln”, me dijo Omar de Fm Popular desde Lincoln antes de salir al aire. Un calco de sentimientos que se transmitía al país entero.
Sesenta horas de búsqueda, de angustia, de dolor, de llantos, de preguntas, de bronca, de desesperación.
Las versiones aseguran que el aprendido sería trasladado a la ciudad de Junín. Salimos con mis compañeros de radio hacia la morgue en búsqueda de reforzar la peor noticia.
Subimos al auto, nadie habla, miradas de dolor y de bronca. Le pido un cigarrillo a uno de ellos, seguimos sin hablar. ES UN HIJO DE PUTA, NO ENTRA EN LA CABEZA DE NADIE LO QUE HIZO” grita mi compañero que es padre de dos nenas. Mi dolor es diferente, no soy padre, no sé que es proteger a un hijo con uñas y dientes y hasta dar la vida por ellos, solo entiendo que un dolor así es incurable para aquellos que son padres.
En horas de la mañana el cuerpo de Tomás será trasladado a la morgue de Junín para que le realicen la autopsia. Nos volvemos a la radio- seguimos sin entender- .
Vuelvo a casa, entro a la cocina, encuentro a mi vieja sentada frente al televisor, me mira, veo sus ojos envueltos en lágrimas y con la última fuerza de voz me hace escuchar “ES UN HIJO DE PUTA, NO PUEDE HACERLE UNA COSA ASÍ A UNA CRIATURA”
El mismo rostro que vi en mi compañero de radio lo veo en los gestos de mi vieja. Ahora entiendo, son padres. Cuando perdés a tus viejos te dicen “huérfano” cuando se pierde a un hijo no tiene nombre.
Hoy no quiero escuchar “derechos humanos”, hoy no quiero escuchar la palabra “cárceles” hoy no quiero que me hablen “de porque su pasado lo condenó o porque la sociedad lo llevó por ese camino”, hoy no quiero escuchar que es un psiquiátrico. Hoy quiero escuchar ¿Cuándo? ¿Cómo? y ¿Dónde? van a condenar a PENA DE MUERTE Al asesino de esta venganza.



Y para aquellos que piensan que las bestias pueden actuar así acá les dejo un fragmento para que reflexionen.
El baldío - Augusto Roa Bastos…Iba a huir, pero se contuvo encandilado por el fogonazo de fotografía que arrancó también de la oscuridad el bloque metálico del puente, mostrándole lo poco que había andado. Ladeó la cabeza, vencido. Se arrodilló y acercó husmeando hacia ese vagido tenue, estrangulado, insistente. Cerca del montón, había un bulto blanquecino. El hombre quedó un rato sin saber qué hacer. Se levantó para irse, dio unos pasos tambaleando, pero no pudo avanzar. Ahora el vagido tironeaba de él. Regresó poco a poco, a tientas jadeante. Volvió a arrodillarse titubeando todavía. Después tendió la mano. El papel de envoltorio crujió. Entre las hojas del diario se debatía una formita humana. El hombre la tomó en sus brazos. Su gesto de alguien que no sabe lo que hace pero que de todos modos no puede dejar de hacerlo. Se levantó lentamente como asqueado de una repentina ternura semejante al más extremo desamparo, y quitándose el saco arropó con él a la criatura húmeda y lloriqueante.

Cada vez más rápido, corriendo casi, se alejó del yuyal con el vagido y desapareció en la oscuridad.