Por Leticia Fabrizio
domingo, 11 de diciembre de 2011
miércoles, 23 de noviembre de 2011
martes, 22 de noviembre de 2011
domingo, 20 de noviembre de 2011
sábado, 19 de noviembre de 2011
Nuevo espacio: La fotografía
Foto: Leticia Fabrizio
No para todo el mundo la mañana es agradable. El camino al trabajo, o donde requieran su presencia en horas tempranas puede ser el recorrido más somnoliento que nunca han de experimentar en su vida. Pueblo chico, ¿infierno grande?. Eh, puede ser. Pero también tenemos la dicha de conocernos entre todos, o casi todos. Por eso aunque las fuerzas del sueño entorpezcan la visión siempre nos cruzamos con algún conocido. Las otras mañana camino a la radio me encontré con una ex compañera del secundario.
El saludo y la nostalgia del gran colegio nacional. La vida como estudiante, profesores, porteros, mis compañeros- a muchos no los ví nunca más-
Recuerdo el amor incondicional de Leticia por la fotografía. Me detuve a preguntarle si aún conservaba esa pasión. Sin titubear respondió que sí, tan segura como aquel día que le pedí si me podía copiar de ella en un examen de inglés.
Por eso a partir de ahora en, SEAMOS REALISTAS Y HAGAMOS LO IMPOSIBLE, contamos con este nuevo espacio, donde la fotografía nos transportará adonde más lo necesitemos.
Entren, disfruten.
jueves, 17 de noviembre de 2011
"Nos han clavado un cuchillo en el corazón"

Ni todas las religiones del mundo, ni dios, ni el diablo, ni la adicción, ni el amor pasional, ni el análisis psiquiátrico que revele la ira o la locura del asesino podrán hacer entender como actuó.
18:05 del jueves 17 noviembre , esperando que las noticias sean las buenas. Entradas a los diarios, visitas a las redes sociales, marchas, pedidos desesperados, policías, fiscales, pancartas, vecinos rastrillando la ciudad, todos unidos para que Tomás aparezca con vida
Llamado telefónico a un colega de la ciudad de Lincoln y la peor de las noticias.
“Nos han clavado un cuchillo en el corazón, queremos justicia, no se cual, pero queremos justicia”. “Tomás fue encontrado sin vida a 7 kilómetros de Lincoln”, me dijo Omar de Fm Popular desde Lincoln antes de salir al aire. Un calco de sentimientos que se transmitía al país entero.
Sesenta horas de búsqueda, de angustia, de dolor, de llantos, de preguntas, de bronca, de desesperación.
Las versiones aseguran que el aprendido sería trasladado a la ciudad de Junín. Salimos con mis compañeros de radio hacia la morgue en búsqueda de reforzar la peor noticia.
Subimos al auto, nadie habla, miradas de dolor y de bronca. Le pido un cigarrillo a uno de ellos, seguimos sin hablar. ES UN HIJO DE PUTA, NO ENTRA EN LA CABEZA DE NADIE LO QUE HIZO” grita mi compañero que es padre de dos nenas. Mi dolor es diferente, no soy padre, no sé que es proteger a un hijo con uñas y dientes y hasta dar la vida por ellos, solo entiendo que un dolor así es incurable para aquellos que son padres.
En horas de la mañana el cuerpo de Tomás será trasladado a la morgue de Junín para que le realicen la autopsia. Nos volvemos a la radio- seguimos sin entender- .
Vuelvo a casa, entro a la cocina, encuentro a mi vieja sentada frente al televisor, me mira, veo sus ojos envueltos en lágrimas y con la última fuerza de voz me hace escuchar “ES UN HIJO DE PUTA, NO PUEDE HACERLE UNA COSA ASÍ A UNA CRIATURA”
El mismo rostro que vi en mi compañero de radio lo veo en los gestos de mi vieja. Ahora entiendo, son padres. Cuando perdés a tus viejos te dicen “huérfano” cuando se pierde a un hijo no tiene nombre.
Hoy no quiero escuchar “derechos humanos”, hoy no quiero escuchar la palabra “cárceles” hoy no quiero que me hablen “de porque su pasado lo condenó o porque la sociedad lo llevó por ese camino”, hoy no quiero escuchar que es un psiquiátrico. Hoy quiero escuchar ¿Cuándo? ¿Cómo? y ¿Dónde? van a condenar a PENA DE MUERTE Al asesino de esta venganza.
Y para aquellos que piensan que las bestias pueden actuar así acá les dejo un fragmento para que reflexionen.
El baldío - Augusto Roa Bastos…Iba a huir, pero se contuvo encandilado por el fogonazo de fotografía que arrancó también de la oscuridad el bloque metálico del puente, mostrándole lo poco que había andado. Ladeó la cabeza, vencido. Se arrodilló y acercó husmeando hacia ese vagido tenue, estrangulado, insistente. Cerca del montón, había un bulto blanquecino. El hombre quedó un rato sin saber qué hacer. Se levantó para irse, dio unos pasos tambaleando, pero no pudo avanzar. Ahora el vagido tironeaba de él. Regresó poco a poco, a tientas jadeante. Volvió a arrodillarse titubeando todavía. Después tendió la mano. El papel de envoltorio crujió. Entre las hojas del diario se debatía una formita humana. El hombre la tomó en sus brazos. Su gesto de alguien que no sabe lo que hace pero que de todos modos no puede dejar de hacerlo. Se levantó lentamente como asqueado de una repentina ternura semejante al más extremo desamparo, y quitándose el saco arropó con él a la criatura húmeda y lloriqueante.
Cada vez más rápido, corriendo casi, se alejó del yuyal con el vagido y desapareció en la oscuridad.
martes, 15 de noviembre de 2011
Sin reloj

Le esquivo al reloj, no me gustan las horas de la noche para ir a dormir. Me niego de saber los minutos, prefiero no mirar aquel rectángulo antiguo ubicado en la pared del living que me delatará que ya es tarde para poder seguir despierto. A veces me imagino cómo sería la vida sin dormir, aunque me teletransporto al invierno y no me parece lo correcto.
De lo contrario terminaríamos haciendo una crónica de Cristian Bale interpretando El Maquinista; empapelando nuestra casa con anotaciones para saber en qué presente vivimos o como si fuera poco los psicólogos de turnos se harían festines al compararnos con los personajes de Lost In Translation.
Me pregunto dónde estarán “los futuros de la avenida” por estas horas.
Hoy los vi, fue a la tardecita, dos en una bicicleta Musetta y otro en un rodado más pequeño casi sin color. El mayor vestía la camiseta de boca, su acompañante una remera blanca y bermudas marrones, el otro un poco más adelantado le corría carreras a las motos que circulaban por calle Doce de Octubre. Algo estaban tramando, susurraban por lo bajo y observaban el movimiento de la ciudad. Les pasé por al lado con la intención de que me reconocieran y sintieran que no estaban solos, y así hacerles sentir que alguien más que ellos intuía que alguna maldad estaban por cometer. Me saludaron, los saludé, se miraron entre sí, se rieron con lenguaje privado, aceleraron su marcha y siguieron su camino.
Vuelvo a casa, no quiero dormir. El rostro de felicidad de un niño y sus mejillas pintadas de los colores del cielo me dicen que Argentina le ganó a Colombia. Atrás quedará el pálpito del pibe Valderrama que solo le servirá para las estadísticas de su inconsciente. Leo la crónica de un partido que observé. Le ganamos dos a uno a Colombia, sumamos de a tres en las eliminatorias. Todos somos Dt y nadie está conforme con nuestra selección, tampoco estamos conformes cuando nos miramos al espejo.
Es la madrugada no quiero dormir. Levanto mi cabeza, miró un viejo y golpeado equipo aiwa, su pantalla marca el tema trece- pasalo diría un amigo supersticioso con los números, que tampoco escucha música en el volumen diecisiete- una voz gallega grabada en el año noventa y siete en estado puro de alta suciedad me recuerda que “no conoce mal que resiste a veinte horas de sueño y un prudente ayuno”. Me resisto, prefiero no dormir, dejo de escribir, aunque su receta(*) es de los más acertada para los tiempos que corren
(*)…ayuno quiere decir, por ejemplo tomar gazpacho y ajo blanco y en invierno guisos con abundante tocino y pan. Y darse cuenta de que no siempre que uno piensa que se va a morir y que está hecho polvo se muere uno y entonces si tenemos miedo no evitamos el dolor. Pero encima lo anticipamos quiero decir para seguir viviendo a veces con tal de estar sanos vamos a hacernos chequeos. Nos preocupamos porque nos ha salido una mancha un dolor; nuestra meta es vivir largo tiempo y claro en el fondo no pretendemos vivir largo tiempo pretendemos vivir a secas pretendemos vivir. Si uno intenta vivir largo tiempo el día a día se puede envenenar bastante pero si uno no intenta cuidarse tampoco es buen plan, uno confunde la valentía con la temeridad, se granjea grandes cantidades de dolor de modo que es muy delicado. Cuentan de Alejandro que una vez se metió en un río tumultuoso de la India, todo con barro persiguiendo al ejército que peleaba con él y que cuando iban en mitad los caballos perdieron pie, aquellas aguas estaban heladas y se volvió a sus compañeros y les dijo: "me cago en la leche os dais cuenta las cosas que tengo que hacer para que me tengais respeto?" eso pasa poco ahora, eso pasa poco ahora. Respeto, respeto, respeto...
domingo, 13 de noviembre de 2011
Polaroid de locura ordinaria. F.P

Bajo por el callejón
en donde estaba el
después vomito ese ron
manchando la pared
el sol le caí bien
entrando en la avenida
su vida no era mas su vida
pero eso estaba okey
La veo cruzar
cruzando un bosque
la veo alejándose de mi
Sus tetas y sus dos hermanas
tomaban un café
me acuerdo de la mañana
que me mostró su piel
estabamos en un bar
y se corto la cara
vibraba como en un nirvana
luego se hecho a correr
La veo cruzar
cruzando un bosque
la veo alejándose de mi
Pasábamos todo el día
tirados en la cama
el tiempo maldita daga
lamiéndonos los pies
brillaba era una perla
y nunca hacia nada
después dijo que me amaba
y se hundió la gillete
Sangro, sangro, sangro,
y se reía como loca
no he visto luz
ni fuerza viva tan poderosa
de todas ellas
ella fue mi frase mas hermosa
todo su cuerpo con espinas
y a mi me siguen las moscas.
jueves, 10 de noviembre de 2011
Los futuros

No se sabe cuándo ni cómo aparecieron los futuros de la avenida. Astucia y picardía los hace inconfundible, pequeños pasos copiando movimientos de los ilusionistas ya experimentados.
Su lugar; un pintoresco y remodelado bulevar adornados con flores y enormes luces, de fondo el monumento llamado Fuente del Milenio. En los pupitres de cemento apoyan las viejas bicicletas para unirse en un sólo grupo después de apagarse la luz de esperanza.
Envueltos en risas y malabares y con sus manos llenas de inocencia pasan al frente para demostrarle al público un mundo que no es el suyo. La vergüenza parece no desanimarlos aunque los más pequeños prefieren ver el espectáculo desde lejos.
Terminada la lección diaria se extiende alguna mano acariciadora en forma de pago, mientras que otros espectadores optan por mirar para otro lado sin importarles lo que sucede en el frente, tal vez por estar sentados en cómodas butacas, o quizás porque el aire acondicionado o la calefacción alteran su conducta.
Cae el sol en la ciudad de Junín, atardecer de primavera, toman sus bicicletas y se marchan hacia algún lugar, acompañados de risas y un viejo perro que nunca los abandona.
Son los futuros de la avenida los que tiene como institución la calle, observados por los ojos olvidados de la sociedad, sometidos a saltar etapas para convertirse en adultos, pasando por un mundo que cree no tener lugar para ellos.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Te dimos la espalda.

"Los ricos defienden el aborto ilegal para mantenerlo en secreto y no pasar verguenza. Estoy harto de que se nos mueran chicas pobres para que las ricas aborten en secreto. Se nos mueren nenas en las villas y en Sanatorios hacen
fortunas sacándoles la verguenza del vientre a las ricas. Con el divorcio decían que era el fin de la flia. y sólo fue el fin de la verguenza de los separados ilegales. Con el aborto legal no habrá mas ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar".
Dr. René Favaloro 1998
De Palermo Miguel

Juntos cavaremos hasta la superficie de mi tierra.
Tu dolor es amor transformándose en mundo
y una caja es mi cuerpo donde el dolor no cesa.
Adentro mío;
Escarba hoy en tu mano tratando de
ubicarte en la cima.
Embelesate ahora que estas vivo.
Este mundo era ya una loqueria.
Vamos...adelante.
Llevaras todo junto,
llanura y vegetal entrelazado.
Agua sobre fuego y fuego bajo tierra.
Sé bien que tus coros se pondrán
contentos.
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